viernes, 8 de junio de 2012

Johanna Félix, Ana Rosa y Carolina


                    

Lirios, rosas y amapolas son ustedes
con su fragancia perfuman el amor,
que cautiva a mi alma soñadora
y alimenta a mi humilde corazón.
                                             
La férrea lucha de la conservación,
el temor de morir se encuentra impreso,
es lo común en la vida de los seres
en la hechura original de su comienzo.
  
Son el obsequio que expresa un sentimiento,
las flores dignas de gran apología,
reafirmando la sutil presencia del amor
que unido a la inteligencia es sinónimo sabiduría.
                                             
Cuatro letras vitales para sentir la vida
que son la esencia del  universo entero,
con su  mágico poder todo lo animan
del pecho nos arrancan mil te quiero.

Hice mío el mensaje que expresó la letra
y retorné a mi primavera y mis colinas
me figuré un remanso de aguas frescas
y nadé con Johanna Félix, Ana Rosa y Carolina.

Lucila Láres Fariñas
De Gutiérrez
Puerto La  Cruz, año 2004.-

viernes, 1 de junio de 2012

Mi última canción


      

Quise y te entregué mi vida entera            
quise cantarte mi última canción,
quise escribirte mi último poema
quise que fueras tú mi inspiración.

Quise que me abrazaras con ternura
quise que me trataras con amor,
quise ceñirme siempre a tu cintura
quise que alimentaras mi ilusión.

Quise sentir la caricia inesperada
quise sentir tu mano aliviando el dolor,
quise el beso espontáneo a tu llegada
quise ver tu sonrisa ofreciendo una flor.
              
Quise encontrar en ti mi alma gemela
quise que fueras ese sueño increíble,
quise ir de tu mano a donde fueras
quise enseñarte a ti mi alma sensible.

Quise vivir en ti con vehemencia                
quise hacer ¡cuántas cosas para dos!
quise ver en tu escenario la excelencia
quise sentir mi apoyo en tu actuación.

Quise las cosas que no tienen precio
quise esperar el tiempo necesario,
quise saber cuánto duraba tu desprecio 
y me quedé esperando año tras año.
                               
Quise alejarme para aliviar mi pena  
quise que oyeras mi última canción,
quise que leyeras mi último poema
quise que en tu silencio fuera una oración.
                   
Lucila Lárez Fariñas
de Gutiérrez

viernes, 25 de mayo de 2012

Juego de azar (canción)

     

Quizás hayas pensado
que es una aventura,
que trate de empezar
nuevamente mi vida,
quizás pienses ahora
que es una locura
si sólo ves en mí
juventud relativa.

La vida nos ofrece
diferentes caminos
y escogemos aquel
que nos da la ilusión,
en busca cada quien
de su propio destino;
el tiempo nos dirá
cuál ha sido el mejor.

Ojalá que comprendas
que la vida es así,
que tiene sus sorpresas
que es un juego de azar,
donde jugamos todos
y hoy me ha tocado a mí
acercarme a la mesa
y volver a jugar  (BIS).

Lucila Lárez Fariñas
de Gutiérrez

viernes, 18 de mayo de 2012

Vuelve (canción)

                

Vuelve, vuelve,
que te estoy esperando;
vuelve, vuelve,
devuélveme tu amor;
vuelve, vuelve,
devuélveme la vida
que te llevaste ayer
con esa despedida.


Vuelve, vuelve,
extraño tu presencia,
vuelve, vuelve,
me falta tu calor,
vuelve, vuelve,
no soporto tu ausencia
y ya no sé vivir
si no tengo tu amor.


Devuélveme la calma,
devuélveme la fe,
tu ausencia me ha servido
para saber que nunca
mi amor te olvidaré.


Si no vuelves ahora dejaré de existir,
en un rincón del mundo,
con este amor profundo,
pensando sólo en ti.

Lucila Lárez Fariñas 
de Gutiérrez

viernes, 11 de mayo de 2012

Ya me voy (canción)



Construiré un mundo para mí
el mundo nuevo donde quiero vivir,
donde el alma se pueda sosegar,
donde el amor me pueda sonreír,
y ya me voy...

A construir mi nuevo amanecer
y en el jardín sublime de la fe
cultivaré la flor de la ilusión,
a soñar volveré
y lo que no pudo ser lo olvidaré.

Y trataré de ser feliz, pensando que
tú serás tan feliz igual que yo,
imaginándome
que un nuevo sol saldrá
y dará su luz,
para alumbrar quizás
tu nuevo amor,
porque yo ya no estaré más en tu vivir.

Y ya me voy, a construir
mi nuevo amanecer...             (bis)

Lucila Lárez Fariñas
de Gutiérrez

viernes, 4 de mayo de 2012

Sustento espiritual


   
Amar a Dios es primero
por sobre todas las cosas,
por ser vivo y verdadero
con el alma y corazón,
y a su hijo Jesucristo
que predicó la verdad,
alabado sea tu nombre
¡OH bendito Jehová!.

Tú que escudriñas la mente
y también el corazón,
aparta del pensamiento
ideas que no te honren,
y todas las que no sean
de tu digna aprobación, 
que todos al invocarte
lo hagamos con devoción.

Tu obra fue por amor
por ser un Dios de bondad,
nos hiciste herederos
de la luz y la verdad,
del amor e inteligencia
que hacen la sabiduría,
para llevarla consigo
como el faro que nos guía.

Ser sabio es la potestad
de actuar sin hacernos daño,
para elevarnos conscientes
a ese plano espiritual,
que es la divina mansión
donde sólo existe paz,
porque allí es donde resides,
¡OH bendito Jehová¡.

Quiero actuar según tu ley
y aceptando la verdad,
que tu primer mandamiento
sea luz en nuestra mente,
para amarnos como hermanos
frente a tu divinidad,
para que seamos dignos
de merecer tu heredad.

Para que sea tu reino
y tu justicia en la tierra,
liberándonos del odio
y así terminen las guerras,
para que al soplo de vida
transformado en energía,
le demos mejor sentido
cada noche y cada día.

Construyendo el paraíso
que quisiéramos tener,
y dejar de ser tiranos
contra el amor y la fe,
olvidando que ante ti
nada se puede esconder,
estás dentro de nosotros
y también a flor de piel.

El odio nunca es la fuente
donde podemos beber,
el sustento espiritual
tan dulce como la miel,
que nos alimenta el alma
y endulza el corazón,
cultivada en tierra santa
en el jardín del edén,
regado con agua fresca
que fluye tan cristalina,
de las cascadas que bajan
de la montaña divina,
que para Dios es la mente
de nosotros los humanos,
que en forma figurativa
casi todos lo ignoramos.

Lucila Lárez Fariñas
de Gutiérrez 

viernes, 27 de abril de 2012

Rayo de luz, año 1960.

En este blanco lienzo
tan triste y transparente
como la cara misma 
que tengo aquí inclinada,
escribiendo estos rasgos
me siento ya impotente,
de luchar contra todo
dando todo por nada.

Esperaré en el tiempo
y en el divino “Dios”
que habrá de depararme
un día tranquilidad, 
y si no lo ha dispuesto
y no escucha mi voz,
paz y resignación
pido a mi majestad.

Junto al negro escritorio
que es mi fiel compañero,
espero ansiosamente
ese rayo de luz,
para dar claridad
a mi oscuro sendero,
y aliviarme por siempre
de mi pesada cruz. 

Esta mano que escribe
siento que no es la mía,
porque tal vez el cuerpo
se agota de impaciencia,
entonando tan bajo
las tristes melodías,
que cantan sin consuelo
la voz de la experiencia.

Lucila Lárez Fariñas
de  Gutiérrez

Maturín, año 1960.- 

Luego de dos años...

No es fácil abrir la puerta de la antesala de una obra literaria cuando se trata de una primera edición. Sin embargo, la misma pasión y...