A Puerto Píritu quiero
ofrecerle un canto mío,
mirando el azul del cielo
rozando a su mar bravío.
Cuando va muriendo el día
el sol teje una corona,
con esos bellos matices
el crepúsculo se adorna.
Me estacioné en sus cocales
a ver pasar las gaviotas,
con su volar cadencioso
se siente una paz que flota.
Crea un lindo panorama
las aguas de su laguna,
con el sol del medio día
y en las noches de luna
que se retrata en sus aguas
bajando la paz del cielo,
contemplar a esa laguna
nos llena de sosiego.
Lucila Lárez Fariñas
de Gutiérrez.