
Cuanta desilusión,
la soledad me agobia,
frente a la multitud
que mi tristeza ignora.
A quién puede importarle
lo mucho que he sufrido,
qué le interesa a nadie
todo lo que he perdido.
Soy feliz frente al mundo
vivo como el payaso,
la risa a flor de labios
y el alma hecha pedazo. bis
Lucila Lárez Fariñas
de Gutiérrez
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